Marcha por la diversidad sexual

Marcha por la diversidad sexual

Luchar y defender nuestros derechos es esencial para el ejercicio democrático. Es casi como un modo de vida. Así se vivió la marcha por la diversidad sexual

La Nicaragua para los unos no es la de los otros
Rodrigo Rey Rosa: ¿Por qué leerlo?
Onda Media: para disfrutar cine chileno y mucho más

Foto de la Marcha de Diversidad Sexual. Por Jorge Mejía

El sonido de las trompetas y el redoble sonaban cada vez más al aproximarme a la gasolinera cerca del Colegio Teresiano. Estaba ansioso porque esperaba un tumulto de gente hasta que vi los camiones y automóviles derritiéndose bajo el bochorno del sol de Managua a eso de las tres y cincuenta de la tarde. Ya antes había participado en marchas de partidos, causas, o movimientos políticos, pero nunca había tenido la certeza de que la marcha por la diversidad tendría tanto éxito como cualquier otra.

De manera constante pensaba en la unión ciudadana y su capacidad para lograr algo semejante. También pensé en los diversos grupos que debían estar odiando el apoyo de la alcaldía a este tipo de actividad porque atenta contra todo lo que creen y más allá de su religión, aquello establecido en su mente que gota a gota ha formado un rio de prejuicios e ignorancia. A pesar de la cruel realidad de insultos y delitos cometidos contra la humanidad de muchas personas que defienden su identidad sexual, la marcha por la diversidad fue como esperaba: gozo y ejercicio democrático, también banderas multicolor y fiesta.

En mayúscula, el Derecho a la diversidad sexual es tan importante como el derecho al voto.

Con esto quiero decir que hay que evaluar la Constitución y los demás derechos y garantías que señala. Como una pancarta que llamó mi atención: El código de familia es inconstitucional porque no me permite casarme con mi pareja. Y en efecto, este Código de la Familia se refiere a aquellos tipos convencionales de familia y anula el derecho a personas del mismo género a casarse. Ahora bien, la estigmatización y desprestigio de identidades son formas de violencia cotidiana en Managua. La homofobia, en primer lugar, parte de la descalificación de una conducta desviada establecida por un orden patriarcal y la supremacía de la heterosexualidad.

Luchar y defender nuestros derechos es esencial para el ejercicio democrático. Es casi como un modo de vida. Una escasa participación solo conlleva a la propia nulidad de los derechos, al desconocimiento de la misma dignidad, y al avance del sistema patriarcal con categorías que someten las libertades de la ciudadanía.

COMMENTS

WORDPRESS: 0
DISQUS: 0