Chile: Tal vez, la mirada no debe ser hacia allá

Chile: Tal vez, la mirada no debe ser hacia allá

Si hacemos una suma sobre lo ocurrido en Nicaragua entre el 18 de abril del 2018, hasta la fecha, lo que nos queda son tres elementos claves. Primero,...

Si hacemos una suma sobre lo ocurrido en Nicaragua entre el 18 de abril del 2018, hasta la fecha, lo que nos queda son tres elementos claves. Primero, más de 300 personas muertas -principalmente jóvenes-. Segundo, una sociedad que ya estaba polarizada, y ahora aún más dividida y con resentimientos/odio que encontraron un momento idóneo para aflorarse e intensificarse. Tercero, una impunidad institucionalizada ante los evidentes crímenes de lesa humanidad ya documentados por diferentes organizaciones de reconocimiento internacional.

Con estos elementos de base, vale la pena dirigir la vista hacia un ejercicio futuro. La necesaria construcción de un relato de verdad nacional. Uno donde la justicia, el deber moral de saber y transmitir lo ocurrido y sus procesos será una tarea monumental, pero urgente. En ese sentido, la historia contemporánea, sobre todo la latinoamericana, nos permite explorar ejemplos similares en otros países.

Cuando hablamos sobre políticas de memoria y post-dictadura, solemos de forma muy rápida indicar el dedo hacia los países del cono sur. En gran medida, referencias de buena gestión de estas iniciativas. Ahí existen o han existido comisiones de la verdad ampliamente validadas, informes rigurosísimos sobre los procesos de tortura (Nunca más, por ejemplo), desaparición forzosa, ejecuciones, incluso juicios. Sus museos y lugares de memoria causan asombro y esperanza ante la materialización de proyectos así. Ante la pregunta ¿es esta la mejor referencia? Mi respuesta es sí y no. En este artículo, expondré por qué la dualidad de mi réplica, basándose en el caso puntual de Chile.

Soy culturólogo. Me especialicé en procesos de memoria, cultura y ciudadanía. Estudié en el ahora extinto programa del clausurado Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA-UCA), bajo supervisión de profesores y profesoras argentinas, mexicanos, bolivianos, nicaragüenses y salvadoreñas.

A finales del 2018, se me presentó la oportunidad de ir a Chile y la aproveché. Pretendí darle vida a los conocimientos que solo había conseguido a través de películas, fotografías, audios o literatura. Así pues visité el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. El Cementerio Central de Santiago y su monumento a los desaparecidos. Las cruces de los desaparecidos del patio 29. El Palacio de la Moneda y Morande 80. Londres 38 (ex-40), una casa de tortura que fue expropiada al partido socialista con el golpe de estado y luego recuperada por grupos y personas que luchan por la preservación de la memoria histórica.

Algunos puntos históricos de Chile

Conviene repasar brevemente la historia del país austral: en 1970, la Unidad Popular, conformada por partidos socialistas, comunistas, radicales, socialdemócratas entre otros, resulta vencedora en las elecciones presidenciales. Pese a planes –abiertamente documentados– de la administración Nixon de EEUU para evitarlo, Allende se convirtió en el primer presidente socialista en ser electo a través de la decisión popular.

Durante tres años, se adoptaron diferentes mecanismos como la nacionalización de industrias, reforma agraria y un aumento salarial a las clases trabajadoras. Estas medidas no fueron del total agrado de varios sectores de la sociedad chilena, por lo que la oposición y las clases privilegiadas, encararon a este gobierno y trataron de ahogarlo financieramente. Chile comienza a segregarse, a polarizarse.

La crisis económica empujó, junto al boicot/embargo Nixon-Kissinger, a un golpe de estado armado el 11 de septiembre de 1973. Las fuerzas navales, militares y policiales (aka. carabineros) participaron activamente en el labor represivo. Ese día comenzó una de las persecuciones más violentas, agresivas e inhumanas de la historia moderna. De forma muy injusta resumo: Allende en el palacio presidencial (La Moneda), llama a los obreros y trabajadores a defender sus lugares de trabajo: fábricas, universidades, etc. Él acorralado en La Moneda, es bombardeado. Allende se “suicida”.

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